Las mujeres nunca alcanzaremos la libertad mientras no seamos independientes económicamenteEntrevista a la Dra. Sara Berbel. Es Doctora en Psicología Social y postgraduada en Análisis y Conducción de Grupos por la Universidad de Barcelona. Actualmente es Presidenta de la Fundación BCN Formación Profesional, y ha sido Gerente Municipal (CEO) del Ayuntamiento de Barcelona hasta junio de 2023, además de consejera delegada de Foment de Ciutat SA y miembro del Consejo de Administración de la Autoritat del Transport Metropolitana, así como de Fira 2000 SA. Ha sido reconocida con el Diploma Ad Honorem 2022 de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas de España por su innovación en las organizaciones y defensa de la igualdad.  Ha recibido el Premio Alumni a la Trayectoria de la Universidad Autónoma de Barcelona en 2019 por su defensa de la igualdad social, entre otros. 

En esta entrevista hacemos un recorrido por su interesante obra escrita con una clara vocación de promover los derechos socioeconómicos de las mujeres y su liderazgo en el mundo.

1.-En tu libro “Sin Cadenas: Nuevas formas de libertad en el siglo XXI: 37 (Mujeres) Hablas sobre cómo liberarnos de esas cadenas que nos someten, muchas de ellas inconscientes, que habitan en nuestra psique como consecuencia de una estructura social y cultural masculinizada asimilada como propia durante siglos y transmitida como una herencia cultural de abuelas a madres, de madres a hijas. Háblanos de la libertad de las mujeres hoy. Si es cierta la afirmación que dice que la Igualdad comienza en la libertad de las mujeres, en su poder para decidir y en disfrutar de sus derechos humanos y, por lo que comprobamos a través de los estudios que indican un estancamiento y a veces, un retroceso de la Igualdad ¿Acaso es por qué las mujeres no somos suficientemente libres? Entendida la libertad como un principio individual que cada una ha de conquistar para sí misma.

«Tenemos que seguir planteando la lucha por los derechos socioeconómicos»

¿Cómo es la libertad de las mujeres en la actualidad? ¿Cómo desbloquear los miedos que nos impiden conquistar nuestra libertad?

S.B: Las mujeres nunca alcanzaremos la libertad mientras no seamos independientes económicamente. Las condiciones estructurales que nos condenan a un menor sueldo, mayor desempleo (especialmente de larga duración), mayor pobreza (7 de cada 10 pobres que hay en el mundo son mujeres) y menor presencia profesional en ámbitos de decisión impiden la libertad y la autonomía. Por eso tenemos que seguir planteando esta lucha por los derechos socioeconómicos. Incluso en los casos de violencia de género, tenemos estudios que muestran que la imposibilidad de autonomía económica para la mujer víctima y sus hij@s es la que impide que ella se aleje del agresor en un porcentaje muy elevado.

Por otra parte, también tenemos cadenas interiores, como todos los grupos oprimidos (aunque las mujeres no somos un colectivo ya que suponemos más del 50% de la humanidad) que nos hacen pensar que no somos suficientemente buenas o suficientemente valiosas para avanzar y nos instalamos en creencias paralizantes que mantienen el “status quo”.

2.- La activista por los derechos civiles y la justicia social, Angela Davis dijo: “No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar”. Acaba de ser el 8 de marzo, una fecha señalada para celebrar el Día Internacional de la Mujer. Escribiste un libro con el título “Ideas que cambian el mundo: Una mirada desde la izquierda feminista”.

¿Ha cambiado algo desde que lo escribiste en el 2013? ¿Qué te gustaría que hubiera cambiado? ¿Cómo sugieres lograrlo cada una en su aportación y de forma colectiva entre las redes de mujeres y hombres feministas?

S.B: El feminismo avanza a olas, lo cual significa que vive grandes avances y luego experimenta cierto retroceso. Eso parece haber ocurrido después del terremoto que supuso el “Metoo”. Por fin la violencia estructural quedó al descubierto por parte de miles de mujeres que la denunciaron en todo el mundo. Sin embargo, algunos años después, nos encontramos con que el autoritarismo avanza en el mundo (jamás las mujeres seremos libres ni iguales en regímenes autoritarios) y algunos avances feministas como el acceso a puestos de decisión está en retroceso.

También aumenta el malestar femenino en forma de deterioro de la salud mental, en donde las mujeres puntuamos el doble que los hombres cuando se habla de ansiedad, estrés y depresión. Por eso no hay que desfallecer. Es imprescindible seguir luchando para que las próximas generaciones de niñas, jóvenes y mujeres sigan estando presentes en el mundo en pie de igualdad.

3.-Es importante que más mujeres ocupen espacios de responsabilidad y con capacidad de decidir para transformar la realidad. Cuando lo logran, no todas pueden hacer “algo” por las demás, en el sentido de ayudar, de impulsar medidas y programas que abran caminos hacia la Igualdad y a que más mujeres asciendan y se incorporen en consejos de administración o en las direcciones de las organizaciones. Quizás muchas de las que llegan ni siquiera se plantean que puedan ser un reflejo, un modelo, al menos para que las niñas vean que ellas también podrán lograrlo si se lo proponen.

En tu libro “Directivas y empresarias. Mujeres rompiendo el techo de cristal” es especialmente interesante cómo analizas las relaciones personales de las mujeres con el poder y sobre los nuevos modelos de liderazgo en las organizaciones que contribuyen a romper los techos de cristal.

«Solo en organizaciones con liderazgos democráticos, horizontales y de poder distribuido, entre otros, las mujeres podran acceder a puestos de decisión igual que los hombres»

¿Cómo se rompe el techo de cristal? ¿Qué tipo de liderazgo necesitan las organizaciones para lograr la Igualdad Real?

S.B: El techo de cristal lo construyen estereotipos y prejuicios, fundamentalmente, y estos son de dos tipos, externos e internos. Los factores externos que construyen ese techo son la brecha salarial, la segmentación horizontal en el trabajo (por la cual las mujeres nos concentramos en profesiones menos prestigiadas y peor remuneradas y estamos ausentes de otras como ciencia, tecnología o inteligencia artificial) y la segmentación vertical, que no permite acceder a las mujeres a puestos de mando. Pero también hay factores internos, producto de una socialización diferencial desde que nacemos, que nos conducen a tener múltiples miedos y prejuicios respecto al poder, la ambición o el deseo de progreso.

El síndrome de la impostora es una buena muestra del miedo a no ser suficientemente buena y de la baja autoestima que nos hace sentir que somos un fraude para la empresa u organización que ha confiado en nosotras.

Solo en organizaciones con liderazgos democráticos, horizontales, de poder distribuido, centrados en las personas y en sus talentos y potencialidades podrán superarse esos miedos y permitirán que las mujeres accedan a puestos de decisión igual que los hombres. Es un tipo de liderazgo feminista, que pueden desarrollar tanto las mujeres como los hombres. En entornos verticales, autoritarios y centralistas, las mujeres no podrán progresar.

«No debemos tener miedo porque es lo que se pretende, amedrentarnos, y tenemos que salir de ahí. Tenemos que desobedecer los mandatos incosncientes del patriarcado»

4.-Decía Ortega y Gasset “El problema es que no sabemos lo que nos pasa. Y ese es nuestro mal endémico: dar respuestas y soluciones a lo que no comprendemos” Se dice que una sociedad sin espíritu crítico es el campo de cultivo de los totalitarismos. El movimiento feminista (¿comprendió lo que les pasaba a las mujeres?) nació del inconformismo y de la rebeldía, de una contestación al patriarcado y a un sistema masculinizado basado en las desigualdades, especialmente, la desigualdad de género.

Obedecedario patriarcal. Estrategias para la desobedienciaEn tu nuevo libro «Obedecedario patriarcal. Estrategias para la desobediencia», presentas, junto al escritor y profesor universitario Bernat Castany Prado, una herramienta que nos permite reconocer el funcionamiento patriarcal y urdir un conjunto de estrategias de desobediencia para desinstalar sus preceptos.

¿Qué te impulsó a escribir este libro y a utilizar el concepto “desobediencia”?  ¿Puedes darnos algunas pistas sobre las estrategias que nos ayudan a desinstalar los mandatos del patriarcado?

S.B: A lo largo de la vida los seres humanos recibimos múltiples mandatos sobre cómo debemos comportarnos. El patriarcado nos modela de forma diferente, pero perjudicial para todos, mujeres y hombres. A nosotras nos quieren sumisas, calladas, solícitas y cuidadoras. A ellos los impulsa a la batalla, la ganancia, la conquista y la imposición. En ambos modelos hay enormes carencias, aunque, por supuesto, el femenino es el principalmente castigado.

La única posibilidad es, a partir de la autoconciencia, desobedecer esos mandatos inconscientes. Avanzar en red, nunca solas; luchar por la igualdad socioeconómica; desmontar las técnicas de dominación, aliarnos todas las personas feministas, mujeres y hombres, para derrocar un sistema que tanto nos perjudica. En el libro hay muchas estrategias que podemos poner en práctica y ¡veremos cómo empiezan a cambiar las cosas!

5.- Tu mensaje para las mujeres. ¿Qué te gustaría decirles?

S.B: Me gustaría compartir algunos aprendizajes que he realizado a lo largo de mi vida: No debemos tener miedo porque es lo que se pretende, amedrentarnos, y tenemos que salir de ahí. Pero siempre soróricamente, en red y con la potencia colectiva del feminismo. Por último, no desfallecer ni en los momentos más duros. Pararnos a recuperar fuerzas y luego continuar, como hicieron nuestras antecesoras feministas, gracias a las cuales hoy estamos nosotras aquí. ¡Y no rendirse nunca!

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