La colaboración entre empresas, instituciones y universidades: una necesidad urgente para impulsar las vocaciones STEM entre las jóvenes.

La celebración del «Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia», no interpela a la reflexión y a revisar el mapa de impacto de las iniciativas STEM que empreses, universidades e instituciones lanzan para atajar la brecha de género en este campo.

La aceleración tecnológica global exige talento diverso, creativo y capaz de aportar nuevas miradas a los desafíos del siglo XXI. Sin embargo, la participación de mujeres y niñas en las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) sigue siendo insuficiente, y esta brecha amenaza tanto la igualdad de oportunidades como la capacidad innovadora de nuestras sociedades.

Para aborda esta situación desde una perspectiva realista, es imprescindible que empresas, instituciones públicas y universidades trabajen de forma coordinada. Solo así se podrá fomentar el interés temprano de las jóvenes por las carreras científicas y tecnológicas, promover entornos laborales inclusivos y asegurar que la innovación incorpore la perspectiva de la mujer.

¿Cuáles son los retos del 2026?

  1. Una brecha que persiste: datos que alertan

Los estudios internacionales muestran que la brecha de género en STEM no solo existe, sino que lleva una década prácticamente estancada.

📌 Datos clave de la Unión Europea:

  • Las mujeres representan solo el 35% de las graduadas en STEM a nivel mundial, una cifra que no ha cambiado en diez años .
  • En la Unión Europea, las mujeres siguen subrepresentadas en ingeniería y TIC. En España, por ejemplo, solo el 16% de los profesionales STEM son mujeres.
  •  Escasez de talento. Cerca del 80% de las PYMES en la UE tienen dificultades para encontrar trabajadores con competencias STEM, especialmente en TIC, inteligencia artificial y computación cuántica.
  • Rendimiento escolar: La proporción de estudiantes de alto rendimiento en matemáticas y ciencias es inferior a la media de la UE en varios países, lo que limita el potencial de futuras carreras STEM.
  1. ¿Por qué es esencial actuar desde edades tempranas?

La investigación muestra que los estereotipos de género, la falta de referentes femeninos y la baja autoconfianza en matemáticas influyen en las decisiones educativas de las niñas desde muy pequeñas. Si no se interviene a tiempo, estas percepciones condicionan su futuro académico y profesional. ¡Hagamos atractivas y divertidas las matemáticas! 

Las carreras STEM son, además, las profesiones del futuro, impulsoras de la innovación, el crecimiento económico y el desarrollo sostenible. Excluir de facto a la mitad de la población supone un coste social y económico enorme.

  1. El papel de las universidades: sembrar vocaciones y acompañar trayectorias

Las universidades tienen la responsabilidad de:

  • Visibilizar referentes femeninos en la docencia y la investigación.
  • Revisar planes de estudio para eliminar sesgos y promover la participación equitativa.
  • Crear programas de mentoría entre investigadoras y estudiantes.
  • Colaborar con centros educativos para despertar vocaciones STEM desde la infancia.

La evidencia muestra que cuando las jóvenes encuentran modelos cercanos y accesibles, aumenta su interés por estas disciplinas.

  1. Las empresas: motor de inclusión y de innovación con perspectiva de género

Las empresas tecnológicas y científicas no solo deben atraer talento femenino, sino también retenerlo y promoverlo. Para ello, es clave:

  • Implementar políticas de igualdad y conciliación.
  • Garantizar procesos de selección sin sesgos.
  • Crear programas de liderazgo femenino.
  • Fomentar equipos diversos, que según múltiples estudios, son más innovadores y competitivos.

Además, la innovación necesita la mirada de la mujer. La falta de diversidad en los equipos de diseño y desarrollo ha generado productos y tecnologías que no contemplan adecuadamente las necesidades de toda la población. Incorporar la perspectiva femenina no es solo justicia social: es una ventaja competitiva.

  1. Instituciones públicas: el puente que articula el cambio

Las administraciones pueden acelerar el cambio mediante:

  • Políticas educativas que incentiven la participación femenina en STEM.
  • Financiación de programas de divulgación científica dirigidos a niñas y adolescentes.
  • Incentivos a empresas que demuestren avances en igualdad e inclusión.
  • Campañas de sensibilización que combatan estereotipos de género.

La coordinación entre instituciones, empresas y universidades multiplica el impacto y garantiza que las acciones no queden aisladas.

  1. Innovación con mirada de mujer: una necesidad estratégica

La innovación que define el futuro —inteligencia artificial, biotecnología, energías renovables, robótica— requiere diversidad cognitiva y cultural. Cuando las mujeres participan en la creación tecnológica:

  • Se amplía el rango de soluciones posibles.
  • Se diseñan productos más inclusivos.
  • Se reduce el riesgo de sesgos en algoritmos y sistemas.
  • Se impulsa un crecimiento económico más equitativo.

La diversidad no es un complemento: es un requisito para una innovación ética, sostenible y eficaz.

Necesitamos un compromiso compartido para transformar el futuro.

Cerrar la brecha de género en STEM no es solo un desafío educativo, sino un proyecto social y económico que requiere la implicación de todos los actores. Empresas, universidades e instituciones deben trabajar juntas para:

  • Inspirar a las niñas desde edades tempranas.
  • Garantizar igualdad de oportunidades en la formación y el empleo.
  • Crear entornos laborales inclusivos.
  • Impulsar una innovación que incorpore la mirada de la mujer.

Solo así construiremos un futuro verdaderamente sin límites y sin techos de cristal, donde el talento femenino pueda desplegar todo su potencial y contribuir plenamente al progreso científico y tecnológico.